La intuición y el camino hacia una creatividad sin límites

Era el año 2012, en otoño. Con mi mamá solíamos frecuentar muestras de arte en la Bolsa de Comercio. Amigos, conocidos, siempre encontrábamos a alguien para charlar y, de paso, ver alguna muestra. Este espacio ha sabido albergar a grandes artistas mendocinos.

Ese día, entre la gente convocada, reconocí a un gran artista. Sin saber, esa charla espontánea despertaría en mí una nueva pasión además del diseño y él se convertiría en mi maestro para dar las primeras pinceladas.

Cuando comencé a pintar trataba de recordar aquellas lecciones de Diseño I: composición, tensión, color. Todas ellas resonaban en mi cabeza, pero el resultado era rígido, estructurado, no era lo que esperaba. Le faltaba alma.

Poco tiempo después empecé con clases de Caligrafía. Agradezco haber tenido a tantos grandes maestros, generosos a la hora de contar sus procesos. El arte y la caligrafía me hicieron entender que a veces no hay ctrl + z, no se puede retroceder, lo que está plasmado es lo que quedará. Ahí comprendí que debía entregarme al proceso, dejar que fluyera; despegarme de todas las leyes y estructuras y dejar que la misma pintura me guiara.

Al sentarme a escribir, inmediatamente cuando pienso en arte, pienso en la intuición. Si buscamos puntualmente el significado de intuición nos encontramos con que es nada más y nada menos que “la habilidad para conocer, comprender o percibir algo de manera clara e inmediata, sin la intervención de la razón.” Para mí, el arte es eso, un proceso intuitivo en el que las leyes del diseño aplican, sí, pero donde prima el no pensar. Para mí, el arte es SENTIR.

¿Cómo incentivar la creatividad?

Comparto algunas ideas que pueden ser útiles a la hora de inspirarnos y crear:

  • Leer (literatura, poesía, cómics), todo lo que realmente nos guste.
  • Consumir cultura en todas sus formas (visitar museos, muestras de arte, exposiciones, ir al cine, al teatro).
  • Conocer las historias de los artistas a quienes admiramos. Muchos de ellos tienen perfiles en redes sociales (como Instagram) en donde muestran su proceso creativo.
  • Buscar actividades relacionadas al arte (encuentros, talleres) y animarnos a explorarlas.

Mirando en retrospectiva el camino recorrido, desde los comienzos hasta ahora, el arte en mi vida no solamente es parte de una actividad que encuentro apasionante, sino que además enriquece mi trabajo, alimenta mi creatividad, me libera de estructuras y me sorprende con sus resultados.

Hoy estamos demasiado centrados en realizar actividades que sean rentables, que generen ingresos y lo demás pareciera una pérdida de tiempo. Sin embargo, nuestros “hobbies” son los que nos enriquecen el trabajo diario, nos brindan nuevas herramientas y hasta nos hacen más felices. Y eso, para mí es invaluable.

Autora: Julia Godoy Steindl, diseñadora gráfica especializada en Packaging & Branding

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